Cada etapa tiene un intervalo publicado, y cada intervalo publicado presupone un agua y un ritmo de uso que quizá no sean los suyos. La cifra de la caja es el punto de partida de la respuesta.
Qué es lo que realmente se le agota a cada etapa
- Sedimentos: espacio. Se llena con lo que ha retenido, y la señal es un flujo que disminuye más que un agua peor.
- Carbón: capacidad. Los puntos de adsorción se saturan y, cuando eso ocurre, el cloro y el sabor pasan como si la etapa no existiera.
- Membrana: superficie. Se ensucia y acumula incrustaciones, y normalmente se manifiesta como una menor producción y una proporción creciente de concentrado, no como un fallo repentino.
Qué acorta el intervalo
Un agua de alimentación más dura o más sucia, un consumo diario mayor del que presupone la clasificación, etapas de sedimentos que se dejan más allá de su vida útil y trasladan la carga aguas abajo, y largos periodos sin uso seguidos de un uso intensivo. Una casa de vacaciones y una cafetería con el mismo modelo no comparten calendario de mantenimiento.
Las señales que justifican actuar
Un flujo que ha bajado de forma notable con la misma presión de la red. El sabor o el olor que reaparecen. En los sistemas que lo miden, una lectura creciente en el lado del agua filtrada. Ninguna de estas señales es motivo para adivinar un calendario. Son motivos para consultar el manual de su modelo, que indica los intervalos que el fabricante publica para él.
Cuando un sistema integra varias etapas en un único cuerpo de cartucho, la sustitución es de una pieza y no de varias, lo que elimina el error de mantenimiento más común: cambiar las etapas de fácil acceso y dejar la que no lo es.



